Marco-Hugo Landeta Vacas
Written on 6/7/2026
(CASTELLANO) Las damas primero parte de una idea que, sobre el papel, podría haber dado juego: colocar a un hombre machista en una realidad donde las reglas sociales se han invertido y obligarle a probar, aunque sea por la vía de la comedia, algo de lo que tantas veces ha ignorado o despreciado. El problema es que la película trabaja esa premisa con una torpeza bastante evidente. Tiene intención, sí, pero la intención no basta cuando los chistes llegan tarde, los mecanismos son demasiado obvios y la sátira parece escrita con una brocha gorda.
Hay algunas gracietas que funcionan, sobre todo porque Sacha Baron Cohen sabe moverse en ese tipo de incomodidad cómica y porque el reparto intenta levantar escenas que no siempre tienen demasiada vida. Pero la película nunca alcanza la ligereza ni la eficacia de En qué piensan las mujeres, que ya jugaba con una premisa parecida desde otro lugar y, con todos sus defectos, resultaba bastante más divertida. Aquí se nota demasiado el esfuerzo por decir algo importante sin encontrar una forma realmente fresca de hacerlo.
El mayor problema es que muchos chistes machistas no parecen desmontar el machismo, sino repetirlo con un barniz supuestamente crítico. Y eso puede acabar molestando, porque la película quiere denunciar ciertas actitudes pero a veces se queda atrapada en los mismos clichés que pretende ridiculizar. Hay momentos en los que uno no sabe si se está riendo de la idea, de lo anticuada que resulta o de lo poco fina que es la ejecución.
También pesa que todo parece demasiado esquemático. El protagonista debe aprender una lección, el mundo invertido debe ponerle frente a sus contradicciones, y la película va marcando cada paso con muy poca sorpresa. En vez de una comedia ácida, incómoda y verdaderamente inteligente sobre las relaciones de género, acaba siendo una sucesión de situaciones bastante previsibles, con algún destello aislado y mucho talento desaprovechado.
No es insoportable, porque alguna escena tiene gracia y el reparto consigue que la película no se hunda del todo. Pero se queda en una comedia muy menor, más pendiente de subrayar su mensaje que de construir buenos chistes o personajes con algo de verdad. Para hablar de machismo, privilegio y desigualdad desde la comedia hace falta más precisión. Las damas primero tiene una idea potente, pero la convierte en algo demasiado plano, incómodo por momentos y bastante menos divertido de lo que debería.
(ENGLISH) Ladies First starts from an idea that could have worked on paper: placing a sexist man in a reality where social rules have been reversed and forcing him to experience, through comedy, some of the things he has ignored or dismissed for years. The problem is that the film handles that premise with very obvious clumsiness. It has intentions, yes, but intention is not enough when the jokes feel late, the mechanisms are too obvious and the satire seems painted with a very broad brush.
There are a few funny moments, especially because Sacha Baron Cohen knows how to move within that kind of uncomfortable comedy and because the cast tries to lift scenes that do not always have much life in them. But the film never reaches the lightness or comic effectiveness of What Women Want, which played with a related idea from another angle and, despite its flaws, was much funnier. Here, the effort to say something important is too visible, while the film never finds a truly fresh way to say it.
The biggest problem is that many of the sexist jokes do not always feel as if they are dismantling sexism; sometimes they simply repeat it with a supposedly critical coating. That can become irritating, because the film wants to condemn certain attitudes but often gets trapped in the same clichés it is trying to mock. There are moments when it is hard to know whether you are laughing at the idea, at how dated it feels, or at how bluntly it is executed.
It also feels too schematic. The protagonist must learn a lesson, the reversed world must confront him with his contradictions, and the film marks each step with very little surprise. Instead of becoming a sharp, uncomfortable and genuinely smart comedy about gender dynamics, it turns into a series of fairly predictable situations, with the occasional good moment and a lot of wasted talent.
It is not unbearable, because some scenes do have a spark and the cast prevents it from completely collapsing. But it remains a very minor comedy, more concerned with underlining its message than with building good jokes or believable characters. To talk about sexism, privilege and inequality through comedy, you need more precision. Ladies First has a strong idea, but turns it into something too flat, occasionally annoying and much less funny than it should be.